3/8/15

¿Acampamos?. Parte II

Porque de camping también se descansa

Como te decía la semana pasada, el poder disfrutar de la naturaleza desde que te levantas hasta que te acuestas, olvidando el reloj y la rutina, durante 10 días fué una experiencia para todos muy enriquecedora.  

En esta segunda parte te contaré como lo vivimos los adultos, un camping  que esta preparado para el disfrute de la familia entera, porque nosotros también nos divertimos y descansamos. 



David y yo, teníamos para cada uno las primeras horas de la mañana, mientras los niños dormían, disfrutábamos del amanecer y de la paz que tiene una playa muy larga, con poca gente, para pasear y meditar, ese tiempo para mi fué perfecto, desconecté, agradecí y comencé cada día con una energía increíble.


También podíamos disfrutar en la zona de las piscinas de un jacuzzi con hidromasaje, que gozamos casi todos los días, y de toboganes con flotadores para todos.



El Aloha Camping 5* está ubicado en Sérignan, en la región de Lauguedoc-Rosellón, departamento de Hérault, en el distrito de Béziers. 
Disfrutamos de este pueblo típico francés, de su plaza que me hizo recordar el verano en cualquier plaza del barrio de Grácia en Barcelona. Un pueblo muy pequeño pero con todo el comercio necesario para hacer compra, ir a la farmacia, salir a comer o a cenar como fué nuestro caso, disfrutamos de una rica cena en la Brasserie Saint Roch .



Tuvimos también la oportunidad de conocer Béziers, una ciudad a media hora del camping, (que se merece un post solo para ella) con mucha historia y con unos paisajes dignos de visitar. 
Para nosotros ir con los niños a conocer ciudades no es algo que nos planteásemos mucho, ellos hasta ahora son pequeños, sin embargo Lía ya no usa silla de paseo, pero, si puede sentarse en una, no lo desperdicia, así que para conocer Béziers, lo mejor fué llegar y visitar la oficina de turismo, en ese mismo instante David vio un tren turístico que optamos por coger.
Todos sentados recorrimos en un par de horas toda la ciudad (incluido el canal de Midi, a las afueras), con audífonos en español para saber su historia, y disfrutar de los paisajes.


Todo esto sin ningún cansancio, salvo el de subir el montón de escaleras de la Catedral de Saint Nazaire, para disfrutar de las vistas de toda la ciudad, lo cual mereció la pena.


Cada noche el camping ofrecía espectáculos de música, de magia, mercadillo, a los que siempre asistíamos. Mientras David y yo tomábamos algo, ellos participaban de estas actividades, bailando o pintándoles las caritas, incluso tuvimos la oportunidad de bailar varios días como si de una discoteca al aire libre se tratase.

Estamos seguros que volveremos de camping, convencidos que valen la pena todos los preparativos, y recorrer mas de 900 Km para llegar a un sitio que te brinda tanto entretenimiento, relax y desconexión en familia.


¿Y tú?, después de conocer nuestra experiencia, ¿Acamparías el próximo año?.

Te deseo un feliz verano, 
nos vemos en Septiembre con novedades.

Fabiola.