16/6/14

The wedding garden, Parte II

Cuando decidimos ir a la boda de Sabrina y Simon, ni por un momento dudamos en llevar a los niños, sabíamos el tipo de celebración que era, y que los novios querían niños en su boda. 
Por otro lado, nos gusta viajar con ellos, pensamos que viajar también forma parte de su educación y de su formación, además que les encanta, sobre todo a Lía que es mayor y se entera de absolutamente todo, lo de montarse en un avión y escuchar la palabra viaje ya es algo que no puede olvidar y pregunta todos los días ¿Cuando nos vamos a montar al avión?, ¿Cuando nos vamos de vacaciones?.
Era un viaje relámpago, así que intentamos hacerlo todo lo mas práctico posible, viajamos en vuelo low cost, con lo cual lo del equipaje se reduce a su mínima expresión, solo una maleta de mano, con las dimensiones que te piden, un par de mochilas, las dos sillas de paseo, y listo!.


Así de felices esperaban el avión,

Decidimos que lo mejor era alquilar coche, evaluando costes y comodidad para ellos y nosotros fue lo mejor.
Nos daban un poco de miedo dos cosas, primero conducir por el otro lado de la carretera, pero eso fue lo mas sencillo, dicho por David que fue el conductor. Lo segundo, perdernos!, y si, eso si que nos paso, a pesar del GPS y de llevar impreso todo según  Google, era yo quien debía estar atenta las indicaciones, me despiste no una sino 3 veces!!, un trayecto para llegar a cenar que debía ser de hora y media, fue de 3 horas, sin contar con que Lía se atragantó y devolvió la merienda, todo esto metidos en pleno atasco y sin poder parar, me gire a limpiar todo, (siempre llevo paquete de toallitas húmedas nuevo) y me llamó la atención la policía, en fin, que la llegada a Inglaterra fué un poco desastre. Para que luego digan, que la vida de las bloggers es perfecta! 
Finalmente, llegamos al restaurante, sin pasar por el hotel, porque sino no llegábamos, fue genial ver a los amigos, cenar riquísimo en un sitio precioso, parece que el episodio de la llegada, se nos olvidó.
Al día siguiente, la fiesta era a partir de las 4 de la tarde, así que aunque amaneció lloviendo a cantaros (luego salió el sol), fuimos a pasear a Farnham, es un pueblo precioso, vimos un mercadillo al mas típico estilo inglés del que me hubiese traído la mitad a casa, comimos, y luego a descansar al hotel un rato, los niños hicieron algo de siesta, y cargaron de nuevo las pilas.




Este es el restaurante Cote Brasserie donde cenamos el día de la boda, lo recomendamos, si viajan a Farnham,


estas son algunas calles del pueblo,




este el mercadillo al que me refería, 

A las 4 de la tarde fuimos a la Fiesta, donde nos reímos, bailamos, comimos, los niños se portaron genial, Lía se hizo amiga de otra niña muy dulce que se llama Daniela, Simón también bailó, jugó, y cuando llegó el momento se durmió.


Al día siguiente madrugamos a las 6 de la mañana para poder llegar a tiempo al aeropuerto, no podíamos darnos el lujo de perdernos como el primer día. Nos dio tiempo a desayunar tranquilamente, llegar al aeropuerto a tiempo SIN PERDERNOS!!, dejar el coche de alquiler, y volver a casa ¡sin novedades!.
Fue un Fin de semana super intenso, pero genial!, lo volvería a repetir, Lía no quería volver decía que quería quedarse allí muchos años. 




Feliz semana,

Fabiola.


2 comentarios:

  1. ¿Y finalmente se casaron y comieron perdices? muy buen relato, la verdad es que los niños te hacen la vida más divertida, sin duda.

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    1. Mil gracias Bea!,
      si finalmente se casaron, fueron felices y comieron perdices!, yo pienso que en toda casa debería de haber un niño, te hacen cada día diferente!

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